
La película del momento en nuestras salas de cine es Barrio Cuba, del genial Humberto Solás. Pocos son los que no se han interesado por ir a verla en nuestra ciudad.
Humberto Solás la llama la segunda parte de una trilogía del pueblo, películas donde, según dice, trata de dar una visión honesta y sincera sobre los cubanos de hoy día. En esta ocasión Barrio Cuba se centra en los llamados “palestinos”, cubanos venidos de otros lugares del país, fundamentalmente de las provincias orientales, que habitan los barrios periféricos o suburbios de La Habana. Es un retrato sobre sus esperanzas y frustraciones a los que llevan los caminos en la búsqueda de la felicidad. Estos personajes han de vencer duros obstáculos y el lograrlo les proporciona una forma de redención, a veces contradictoria y polémica, como es el caso de Magalis.

En el filme Magalis, Ignacio, Vivian, Miguelito y Santo son algunos de los personajes que pueblan Barrio Cuba buscando su pedazo de felicidad en La Habana. Seres que apuran la vida, que se rebelan contra un destino incierto y se empeñan una y otra vez en encontrar una salida. La realidad les golpea, pero ellos nunca pierden la esperanza de un futuro mejor, de recuperar un amor, de conseguirlo, de superarse... Barrio Cuba es según su realizador una historia de luchadores cuyas vidas se cruzan tejiendo un mosaico de emociones y sentimientos, a veces contradictorios, siempre honestos. Es también el retrato que Solás hace de un país y de un momento.
Humberto Solás es una figura emblemática dentro de la cinematografía de América Latina. Su debut ocurrió durante la década del sesenta cuando se convirtió en uno de los fundadores del Nuevo Cine Latinoamericano. Es en ese periodo que filma Lucía, considerada por la crítica mundial como una de las diez películas más importantes de la historia del Cine Iberoamericano y del Tercer Mundo.Sus filmes han participado en Selecciones oficiales de los Festivales de Cannes, Venecia, Moscú, Toronto, Montreal, La Habana, Sundance y San Sebastián, entre muchos otros. Ha obtenido más de sesenta premios en numerosos Festivales

























Realmente extraordinario, y no abuso de adjetivación, fue el concierto ofrecido anoche miércoles 1 de febrero titulado “De bach a Mozart” en la Iglesia de Paula. Los solistas Kathleen MacIntosh y Stephen Redfield tuvieron a su cargo el mayor peso de la presentación. Interpretaron La Sonata Huictieme (2da parte) para violín con bajo continuo, de Jean Fery Rebel, así como la Sonata Op. 3, No.4 en Do mayor para Clave con violín acompañamiento de Jean Joseph Cassamea de Mondoville, y obras de Johann Sebastián Bach y Wolfgang Amadeus Mozart.

Antiguamente fue una zona llena de furnias de canteras de piedras que alcanzara su máximo esplendor arquitectónico, urbanístico y cultural en las décadas del 40 y el 50 del ya pasado siglo XX. Desde entonces, devino espacio diverso de confluencia social, dominada por la existencia de hoteles, clubes, restaurantes, galerías de artes, tiendas, salas de cine y teatro y hasta estudios de Radio y TV.


















