domingo, marzo 09, 2008

Las mágicas manos de Ana Martin en jubileo con la Prensa Cubana



En lícito conciliábulo se confabularon el arte, el tributo y la buena interpretación, como regalo supremo de las musas para colmar la sala del teatro Auditórium Amadeo Roldán con un “Concierto de amor”.

Como un “concierto de lujo” lo calificó con justa precisión Tubal Páez Hernández, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba; y mucho más podríamos decir de este concierto homenaje por el Día de la Prensa Cubana, que en sus 30 años de vida artística ofreció la pianista cubana Ana Martin en la noche del 7 de marzo. También dedicado a las mujeres cubanas, a la cita acudieron relevantes figuras de las artes para enriquecer la noche excepcional con sus interpretaciones.

Acompañada por la Orquesta Sinfónica Nacional Nuestro Tiempo, dirigida por el maestro Enrique Pérez Mesa; el baterista Enrique Plá, el percusionista Lino A. Pedroso, el bajista Michel Salazar y el Quinteto Opus 5 bajo la dirección de Irina Vázquez; la pianista inundó la sala con un tropel de sinestesias musicales haciendo brotar del teclado el olor de la campiña cubana, el sonido del agua en cascadas y el canto de las aves.

Disfrutamos del dulce ritmo del zapateo cubano unas veces, o imaginamos otras, al pregonero en medio de una plaza y a la mulata regalando su sonrisa zalamera desde una ventana.

Nos llegó el usual encanto de la flauta sublime y tierna de Iya Mezenova que, en conjunción con el piano de Ana Martin nos transportó hasta un plácido amanecer campestre, a la quietud de un luminoso arroyo o hasta un sosegado encuentro amoroso.

En esa noche pletórica de emociones las mágicas manos de Ana Martin engendraron la cadencia sensual, festiva y penetrante del danzón en todo su esplendor rítmico armónico en un estilo inconfundible.

Hay ocasiones en que los abjetivos alcanzan una dimensión extraordinaria y es eso lo conseguido al referirnos a la irrepetible experiencia cultural de la que fuimos gozosos cómplices todos los periodistas y admiradores que conformamos el cálido auditorio.

Son muchos los momentos en que la consagrada pianista nos sorprendió, como cuando se hizo acompañar por un niño desde otro piano interpretando Mis manitos juegan, o cuando interpretaron en sendos pianos La Paradoja, ella y María de los Ángeles Horta; así como la presencia de las voces cristalinas, delicadas y armoniosas de los jóvenes intérpretes Freddy Vera y Verónica Vázquez.

La conocida Schola Cantorum Coralina de Alina Orraca se sumó al jubileo para con el resto de los músicos y la pianista, ofrecer una especial apoyatura al versátil Carlos Ruiz de la Tejera en un Desiderata insuperable; seguido de un desbordamiento de sensibilidad y maestría cuando se unieron los versos de Dulce María Loynaz en voz del actor José Antonio Rodríguez y la composición musical de Ana Martin.

Con A mi padre querido, composición tributo de la Martin a su padre, el desaparecido maestro de periodistas Eddy Martin, culminó el sueño que hecho realidad nos deleitó en esa noche singular que permanecerá mucho tiempo en nuestra memoria.

El programa, conducido por Rosalía Arnáez, contó con más de veinte obras, compuestas y orquestadas por la prestigiosa pianista, demostrando así facetas poco conocidas de su quehacer musical. Cada pieza está inspirada en lo cotidiano siempre enriquecidas por sus fantasías y emociones.

Ana Martin, habanera por nacimiento, estudió en conservatorios de nuestra capital, es miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y ha desarrollado una extensa carrera de tres décadas durante las que ha llevado su arte a varios escenarios internacionales en los que ha cosechado admiración y reconocimiento por su sencillez, la cubanía de sus piezas y la entrega total cuando sus manos generan las criollísimas melodías que el ébano y marfil producen para deleite de quienes tenemos el privilegio de apreciar su arte.

Como bien dice un colega: “Buen gusto, mesura, justo uso del tempo, una feminidad segura y rebosante, en fin los ideales ingredientes para un arte mayúsculo fue lo que Ana Martin prodigó en este concierto memorable”.

Sólo lamentamos que el teatro no promocionara la gala en sus vitrinas con el poster alusivo ni se invitara a participar, como sucede con todas las presentaciones en su escenario, a los abonados del teatro que dejaron de disfrutar de algo verdaderamente especial. (Fotos cortesía de Ramón Martínez Iglesias)

viernes, marzo 07, 2008

Baile sin máscaras, divertimento sobre cualidades de la juventud




Baile sin máscaras es una comedia, pero sólo en apariencia. Su verdadera esencia resulta tremendamente amarga y terrible. El “divertido” juego que inician sus cuatro protagonistas adquiere por momentos matices aterradores, sobre todo al descubrir que la realidad a la que alude resulta sospechosamente familiar. Bajo las “modernísimas” leyes de esta nueva realidad, el sexo es un deporte, el amor una utopía, la buena educación una pérdida de tiempo y el bienestar material lo único importante.

Llegados al punto donde todo es posible, las acciones se ven despojadas de su trascendencia y entonces alisarle la cola a un caballo o asesinar a alguien con un puñal, no son más que hechos.

Sin embargo, quién sabe…, tal vez no todo esté perdido y algo aún pueda ser salvado de aquello que Virgilio Piñera llamó “la violácea dilatación del olvido”.

Con el advenimiento del tercer milenio cuatro jóvenes buscan la forma de ponerse a tono con los tiempos que corren. Yordanis, Yanelis, Yilian y el Yoni se reúnen en un apartamento en la periferia de la ciudad para despojarse de la falsa moral y los prejuicios heredados mediante la construcción de una nueva sociedad sin tabúes ni prohibiciones. Se proponen el ejercicio de una libertad sin límites, quitándose las máscaras que los mantienen atados al mundo real. La única dificultad, aunque invisible al principio, será precisamente determinar cuántas máscaras ha de quitarse cada uno para llegar a ser realmente libres.

Esa es la propuesta del joven director Eduardo Eimil, sobre el texto del también joven Junior García: develar las inquietudes de una generación emergente, escrutar en los orígenes de sus motivaciones y desentrañar la madeja de contradicciones propias de esa edad. La obra transcurre en tono de comedia, pero no por ello deja de ser sincera y consecuente con los cuestionamientos que plantea. Los cuatro personajes, cada uno va encontrando otra máscara bajo la que tratan de quitarse: como un sistema de máscaras superpuestas. Una tras otra van cayendo, en un montaje lleno de ritmo, música y vitalidad, que nunca deja de sorprendernos con las revelaciones de estos jóvenes que se han propuesto, no sólo ser libres, sino absolutamente sinceros.

¿Cuáles son los límites de la libertad en este “mundo real? ¿Hasta qué punto podemos desnudar el alma y ser consecuentes con ello? ¿Es el libre albedrío la única forma de conocernos a nosotros mismos? Y esa máscara que, en el honesto intento por ser mejores, hemos dejado caer... ¿ha sido realmente la última?

Eduardo Eimil promete con sus propuestas escénicas, y en este caso sale airoso. Él mismo me confesó antes del comienzo de la función que no esperara demasiado del espectáculo; sin embargo, confieso que dentro de las limitaciones de este proyecto recién iniciado, donde la escenografía y las luces son las de la puesta que se exhibe de jueves a domingos, salí satisfecho. La temática sobre el siempre enfrentamiento a la verdad dentro de las parejas amorosas, y la insistencia en deshacerse de la doble moral me pareció bien tratada. Las actuaciones me complacieron, aunque cambiarán en cada función. No puedo dejar de destacar la aceptación del gran público mayoritariamente joven, y siento, en un caso como este, no haber podido tomar fotos del autor del texto y del director artístico, pues un precipitado cierre de cortinas conspiró contra ello.

Creo que el texto del actualmente estudiante del Instituto Superior de Arte de La Habana, Junior García está hecho con inteligencia. El autor hizo el estreno absoluto de esta pieza, como director artístico, hace algunos años en la ciudad de Holguín, de donde es oriundo.

Esta divertida y reflexiva comedia dio comienzo a la muestra de teatro de muy jóvenes o poco conocidos dramaturgos de todo el país, ciclo que continuará en la sala teatro El Sótano. (c/o P. Murrieta)


viernes, febrero 22, 2008

Ana Martin en concierto homenaje a la prensa cubana

Otros artistas invitados ofrecerán también su arte a los profesionales de la prensa nacional

Como homenaje al Periódico Patria, fundado en 1892 por José Martí, organizador principal de la Guerra Necesaria en Cuba, se instituyó el 14 de marzo como Día de la Prensa Cubana.

Es esta especial ocasión en que se reconoce la labor de los profesionales de la prensa en nuestra sociedad, por sus aportes al desarrollo y consolidación de la obra revolucionaria a través de la pluma y el pensamiento.

Este año la excelente pianista cubana Ana Martin ofrecerá un Concierto homenaje a la Jornada por el Día de la Prensa Cubana, con la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por el Maestro Enrique Pérez Mesa.

La pianista y compositora, de larga trayectoria y reconocidos méritos por su labor permanente en función de mejorar la apreciación musical en nuestro pueblo y promocionar lo mejor de la música cubana, celebra sus 30 años de vida artística.

Aunque el concierto es un obsequio para quienes día a día informan al pueblo sobre el acontecer nacional e internacional, para quienes tienen al apóstol como referente en su cotidiana labor, la pianista ha querido también, de manera especial, invitar a todas las mujeres en vísperas de la celebración del Día Internacional de la Mujer.

Ana Martin, con su calidad interpretativa, es uno de los talentos nacionales que llega hasta nuestros días convertida en una excelente pianista, involucrada totalmente en el panorama musical contemporáneo; por ello centenares de profesionales de la prensa y público en general acudirán a la prestigiosa y acogedora sala del Teatro Auditórium Amadeo Roldán, lo que añadirá un componente emocional al sonido luminoso del concierto en la noche del Viernes 7 de marzo.

Para el encuentro, que ya promete ser inolvidable, Ana Martin tendrá como artistas invitados a la agrupación "Coralina", dirigida por Alina Orraca, a la flautista Iya Mezenova, al maestro de la batería Enrique Plá, a Michel Zalazar en el bajo y a Lino Alberto Pedroso en la percusión.

También estarán en el homenaje el siempre bien recibido carismático actor Carlos Ruíz de la Tejera, la pianista Maria de los Ángeles Horta, el Quinteto de cuerdas Opus 5 , dirigido por Irina Vázquez.(Violinista Concertino de la Orquesta Sinfónica de Matanzas, a la que pertenecen todos estos músicos) y el reconocido actor de emoción y fuerza, Premio nacional de teatro, José Antonio Rodríguez.

La conducción estará a cargo de Rosalía Arnáez.

Con este concierto dedicado a los periodistas cubanos, la artista también recuerda a su padre, el ya desaparecido eminente periodista y maestro de la locución cubana Eddy Martin, Premio Nacional de Periodismo José Martí que la Unión de Periodistas de Cuba entrega cada año por la obra de toda la vida.

La Unión de Periodistas de Cuba cuenta nacionalmente con más de tres mil miembros en los diferentes medios de la prensa escrita, radial y televisiva cubana.

domingo, febrero 10, 2008

El Vuelo del gato por Teatro Icarón por toda la Isla

El nuevo texto de Abel González Melo, llevado a escena en estreno mundial por Teatro Icarón, bebe de la novela de Abel Prieto y articula un universo dramático de múltiples lecturas para el presente cubano.

Del original se conservan el carácter eminentemente nacional de la fábula y el dibujo de nuestra idiosincrasia mediante los espejos diversos de dos generaciones. La carga filosófica proveniente del material narrativo adquiere aquí un tono menos ensayístico y más dramático, al quedar ubicados en el centro de la historia los dos protagonistas: Marco Aurelio y Freddy, alrededor de los cuales giran los enigmas y herencias de sus padres. La obra confirma la inoperatividad del estoicismo rancio o del aberrante machismo ante realidades y mundos cada vez más mixtos y mutantes.

La principal línea del argumento dibuja los vericuetos de una amistad y de un amor, toda vez que Freddy, quien conoce a Marco Aurelio desde el preuniversitario, lo lleva a vivir a su casa donde también se encuentra su mujer: Amarilis. Entre los tres va creciendo una relación especial, ambigua, marcada por la búsqueda de la felicidad a toda costa y por el remordimiento o la culpa que siempre rondan el destino humano. Como si la larga espera fuese remunerada con un premio, la llegada de un hijo o una alegría superior, los personajes parecen aguardar eternamente el milagro de una generación que será diferente.

Así, desde el deslumbrante diseño escenográfico de Rolando Estévez, es perceptible la idea de que los grandes dados que vienen del cielo ayudarán a contar la historia y funcionarán, en sus constantes evoluciones y reconstrucciones espaciales, como uno de los signos distintivos de la puesta en escena.

Los jóvenes actores Aniel Horta e Iriám Olivares, el primero, con un excelente proceso interior, hace de Marco Aurelio un individuo contradictorio y angustiado en esencia, perfilando desde su cuidada caracterización la inutilidad de muchos de los criterios por él mismo verbalizados. El segundo, en una línea de poderosa ambigüedad, matiza los conflictos de Freddy desde variadas aristas, sin hacer obvias las regiones más intrincadas de su psicología, con mucha sensualidad, verosimilitud y riqueza interna.

El montaje es una lección de cómo el melodrama funciona muy bien ante el público cuando es trabajado con profundidad y sin altisonancias. La inclusión de varios momentos populares o de comedia contribuyen a que el ritmo nunca decaiga, y a que escenas de un lirismo intenso alternen con otras más ligeras. Es el caso de la boda de Marco Aurelio y Tamara, donde una aparatosa coreografía, montada por Nancy Dickinson, sostiene la ridiculez de la celebración y permite al espectador redondear sus criterios sobre los protagonistas y sus mundos.

Liudmila de los Santos, como la novia Tamara, demuestra aquí su acento cómico. La selección musical de Harold Bermúdez, que propone la secuencia de melodías referidas a momentos muy disímiles, evidencia el eclecticismo sonoro de este montaje donde puede escucharse tanto un bolero como una balada o un mozambique.

Los experimentados actores Gilberto Subiaurt y Mayda Seguí son los padres de Marco Aurelio. En ambos se aprecia un desenvolvimiento actoral sólido en las caracterizaciones de Serafín y Marilú, como sistemas contrastantes de una generación, aquí reconsiderados por la óptica de un autor joven que aprecia mediante un punto de vista irónico y polémico sus comportamientos y actitudes.

Miriam Muñoz ha trabajado afanosamente con dos elencos que alternaron funciones en la temporada de estreno. Mezclando ingenuidad y rudeza, Herlys Sanabria concibe a su Marco Aurelio como un sujeto atormentado, dejando claros los matices particulares de esta amistad transfigurada, y evidenciando la compleja pasión que, de modo repentino e insólito, lo une a Amarilis.

Con Freddy, Pedro Franco ofrece un trabajo donde se percibe el carácter eminentemente popular de su personaje, especie de cubano jaranero y pícaro, pero que en su interior es sagaz para sortear los escollos de esta relación de tres, donde tantas sensaciones diversas confluyen.

El trabajo de todo el equipo joven de Icarón se caracteriza por la eficiencia en el movimiento escénico y las partituras de expresión corporal en que descansa en gran medida el montaje.

Entre las secuencias mejor conseguidas en términos de dirección, se encuentran las del encuentro paralelo de las dos familias y la de los padres de Freddy hablando a su hijo desde dos espacios distintos, ficción poética que la directora consiguió fundiendo dos escenas del texto original.

La frescura que otorga a la dinámica del espectáculo la presencia de esta generación de "padres" debe mucho a la coherencia interpretativa de Mercedes Fernández y William Quintana, que en los roles de Marilú y Serafín se aprecian muy cohesionados con sus respectivos universos dramáticos: ella más materialista y práctica, él más estoico e idealista. Miriam Muñoz y René Money, como Charo y Ñico, logran una identificación plena con el auditorio, en tono de deliciosa comedia costumbrista, al expresar sus puntos de vista con respecto "al atraso y el adelanto", una de las teorías de la novela base.

Entre los éxitos seguros de El vuelo del gato se encuentra el diseño de iluminación y vestuario, que conduce el espectáculo por inesperados y siempre hermosos paisajes visuales. Lucre Estévez Muñoz construye a su Amarilis desde el difícil perfil psicológico de una mujer que ama, duda y teme, ubicada ante la paradoja de traicionar o realizarse. Su lograda interpretación opta por el pacto en silencio, por mediar entre los hombres, y los índices de su fragilidad dentro del triángulo protagónico inducen a lecturas con respecto a las nociones de familia, amor y felicidad en el mundo contemporáneo.

Miriam Muñoz en su doble rol de actriz y directora, sale airosa una vez más en el delineamiento de su Charo, entre la gracia popular y su obsesión teosófica, sobre todo en los monólogos que con tanto dominio de sí y de la palabra ejecuta. Guía del relato escénico, Mirita despliega todo su imaginario, su memoria como actriz y como madre, y edifica un montaje signado por la nostalgia.

Los signos contrastantes de nuestro tiempo dialogan con las inquietudes permanentes del ser humano. Aunque tal vez lo más conmovedor de este trabajo sean los particulares mundos de los caracteres que propone y, sobre todo, la forma en que la directora ha conseguido conjugar a los actores de más experiencia con los bríos, el talento y la entrega de los intérpretes más jóvenes, aquí ante el reto de incorporar complejas, ocultas y atomizadas biografías de personajes. Teatro Icarón vuela y ejecuta con esta obra una radiografía de la voluntad de esperar algo mejor, algo que nos salve para siempre de la inopia y la desidia. (Cdor. Pepe Murrieta)

miércoles, febrero 06, 2008

Dijo adiós el rey de los tambores, Tata Güines

Falleció en la ciudad de La Habana Tata Güines a quien a mediados del pasado siglo llamaron “manos de oro”.

Federico Arístides Soto Alejo, que así se llamó, nació en el pequeño pueblo de Güines, Al oeste de La Habana, el 30 de junio de 1930. La influencia familiar, hijo de un tresero, fue el factor esencial que despertó su vocación artística según declarara él mismo. En su juventud tocó con la Sonora Matancera y el Trío Taicuba. Después ingresó a la comparsa del barrio de Belén del cual también eran integrantes Rita Montaner y Chano Pozo.

Grabó con las orquestas de Arturo Chico O´Farril, Niño Rivera, Peruchín, Estrella de Areito, Irazú, Orlando Maraca, Cubanismo y otras.

En 1946 se presentó por vez primera en el ball room del hotel Waldorf Astoria de Nueva York y en el Palladium junto a Mario Bauza. Durante su estancia en Estados Unidos grabó con Miles Davis, Dizzy Gillispie y Maynard Fergusson.

En la década del cincuenta grabó con con Cachao su “Ritmo Caliente” junto a Frank Emilio, Guillermo Barreto y Gustavo Tamayo.

Con la usual típica gorra blanca y sus camisas multicolores, Tata tocó en Cuba con una gran diversidad de orquestas y estilos; desde el latín jazz hasta lo típico, siempre primando su figura de solista virtuoso de la percusión.

Tata Güines fue y seguirá siendo una eminencia de los tambores. Una leyenda de las tumbadoras que desde los primeros años 50 no dejó de golpear los cueros, patentando varios sonidos a su nombre y participando de las más notorias descargas.

Su vida siempre estuvo muy ligada a los instrumentos de percusión.

En La Habana también tocó con la orquesta Nueva América, con Los jóvenes del Cayo mientras por el día limpiaba zapatos y vendía revistas. Integró La Típica de Belesario, conjunto Camacho.

Interpretó en grupos como el Quinteto Instrumental de Música Moderna, con la orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de Manuel Duchesne Cuzán, con José María Vitier y con orquestas japonesas.

Recibió numerosos premios. Entre ellos el Premio Nacional de Música, la Orden "Félix Varela", la Medalla "Alejo Carpentier" y otros por su obra y haber pasado a ser parte inseparable de lo mejor de la historia musical cubana.

A ritmo de conga, rumba y guaguancó, Tata Güines fue sepultado este martes después de una festiva procesión en su natal Güines, a 50 kilómetros al sureste de La Habana.

"Mientras exista el guaguancó, Tata Güines no se murió", cantaron a coro los asistentes en el cementerio de este municipio, cuya población entera se volcó para despedirlo. Viejos y jóvenes, todos en Güines, lamentaron la muerte de su ídolo.

Con su fallecimiento, Cuba perdió otra leyenda de nuestra música tradicional, pues en los últimos cinco años murieron Ibrahim Ferrer, Pío Leyva, Compay Segundo y Rubén González, estrellas de Buena Vista Social Club.

¡Tata Güines no tocaba con las manos, sino con el alma!

sábado, febrero 02, 2008

El VI Festival de Música Antigua Esteban Salas




Dedicada a la inauguración del órgano de la Iglesia de San Francisco de Paula, la VI edición del Festival Internacional de Música Antigua Esteban Salas consagró su programa de conciertos al llamado rey de los instrumentos.

Del 25 de enero al 1ro. de febrero se sucedieron las presentaciones de maestros organistas que hicieron vibrar con su arte cuatro de este tipo de ingenios situados en el Centro Histórico: el antiguo órgano de la Iglesia de Paula (Daublaine-Ducroquet, Francia, ca. 1845-1855); el de la Basílica Menor de San Francisco de Asísa Ars Longa (Henk Klop, Holanda, 2006) y el de la Catedral de La Habana (Johannus, Monarke, Holanda, 2005). (Maurice Delmotte, Bélgica, 1954); el órgano de cámara del Conjunto de Música Antigu

El órgano de la Iglesia de Paula es el único instrumento de su tipo que se conserva íntegramente en su emplazamiento primigenio, puesto que muchos de los contemporáneos suyos y los que le antecedieron habrían de perecer con el paso del tiempo y los cambios estéticos.

De sistema mecánico, mantiene gran parte de la tubería y maquinaria originales, cuya restauración –la primera de un órgano en Cuba– fue culminada este año por el taller del organero Joaquín Lois, Tordesillas, Valladolid (España), recomendado por la Universidad de Valladolid y del Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca, México. La rehabilitación de la caja del instrumento, cuya fachada es de estilo neogótico, estuvo a cargo de Rosa Lima Pino, especialista del Gabinete de Restauración de la Oficina del Historiador.

Su concierto inaugural del 25 de enero, estuvo a cargo del organista español Juan María Pedrero Encabo. Con el rescate de este órgano de tribuna, situado en el coro alto de la iglesita de la Avenida del Puerto, culmina el proceso restaurador que ha convertido este antiguo templo en capilla del arte sacro cubano, donde se conjugan la obra plástica contemporánea con la música antigua. Esta última, que hasta el momento era interpretada por Ars Longa con un pequeño órgano de cámara construido a la usanza de los que sonaron durante la época del barroco, ganará en suntuosidad con el sonido del rescatado instrumento, compuesto por más de 400 tubos.

Según consta en su placa, el órgano de la Iglesia de San Francisco de Paula (Habana Vieja) se construyó en la antigua casa francesa Daublaine-Callignet en el período comprendido entre 1845 y 1855, pues por una década el taller Daublaine perteneció al empresario Pierre Alexandre Ducroquet, quien añadió su apellido a los instrumentos realizados en esta etapa: «Ancienne Maison Daublaine/ Ducroquet/ Facteur de S. M. l´Empereur/ Paris».

Luego de la expropiación del templo, a principios del siglo XX lo trasladaron hacia su nueva sede en la zona del Mónaco, donde en algún momento dejó de funcionar y comenzó su paulatino deterioro, hasta que en 2000 fue donado por las autoridades eclesiásticas a la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

Además de los órganos con sistema mecánico (los de la Iglesia de Paula y del Conjunto Ars Longa), pudo escucharse el órgano electroneumático del Convento de San Francisco, y el electrónico de la Catedral de La Habana, este último ya basado en la tecnología computarizada que imita el sonido de los tubos.

domingo, enero 20, 2008

La Lupe en La Habana

Desde su estreno absoluto el 20 de noviembre de 2004 en la sala teatro Adolfo Llauradó, la directora de esta puesta en escena, Bárbara Rivero, deseo ver el espectáculo con la actriz Monse Duany, en el escenario del centro nocturno La Red (ubicado en 19 entre K y L, en El Vedado), donde nació el fenómeno La Lupe, todo parece indicar que en el año 1960, ya separada del trío Tropicuba, con el que comenzó su carrera como cantante junto a su primer esposo Eulogio "Yoyo" Reyes. Luego de grabar como solista bajo el sello DisCuba el LP "Con el diablo en el cuerpo", Lupe Victoria Yoli Raymond se convirtió rápidamente en una de las más atractivas, aplaudidas y triunfantes figuras del mundo musical cubano, por lo que los habaneros hacían largas colas o filas en las afueras de La Red para ver a esta mujer, que al decir del cineasta español Pedro Almódovar "tenía un carácter efervescente y altamente combustible".

Norma Yoli Raymondi, hermana de La Lupe, residente en La Habana, quien asistió especialmente invitada a la función de La red, quiso aclararme que aunque se han difundido diversas fechas, según consta en una copia de la partida de nacimiento que ella tiene en su poder, la gran cantante que murió en New York el 28 de febrero de 1992, había nacido el 23 de diciembre de 1936 en el barrio San Pedrito de Santiago de Cuba, por lo que por estos días estaría cumpliendo 71 años. Norma, que ya cumplió los 76, se sintió felizmente emocionada por este acto de recordación. En una de las imágenes, el director teatral Carlos Díaz muestra su pull-over en el que lleva impreso el texto "Puro Teatro", título de uno de los grandes éxitos de quien, con su peculiar estilo interpretativo, polémica y provocativa, revolucionó el ambiente musical caribeño de su época, triunfó en importantes escenarios de México, Venezuela y EE.UU, y falleció en la ciudad de New York, tras vivir en albergues públicos y sufrir precarias condiciones económicas, cantando y grabando algunas canciones evangélicas, prácticamente olvidada por todos. La Lupe, en sus mejores y peores momentos, siempre confesó el sufrimiento que le provocaba su nostalgia por La Habana.

Irreverente, marginal, hiriente, trepidante, teatral, visceral, impúdica, salvaje, ciclónica, agresiva, demente, sensual, escandalosa, excitante, única, truquera, descarada, excéntrica, legendaria, irrepetible…

¿Pero, quién era esta mujer que no cabía en sí misma? ¿Quién era, que no alcanzaban las palabras?

Y por si no bastase, el testimonio de algunos que sabían muy bien cuanto decían: “Eres un genio”... (Pablo Picasso)... “La creadora del arte del frenesí” (Hemingway)… “Un animal musical“ (Jean Paul Sartre).

¿Sabría Pedro Almodóvar que al incorporarla en la banda sonora de su película Mujeres al borde de un ataque de nervios, iba a contribuir a la resurrección de un mito?

Me temo que a eso apostó, porque nadie hubiera podido desgranar con aquella voz suya el tema Puro teatro, y cómo no hacerlo si su vida, había sido un drama.

Desde entonces, el mito de La Lupe ha intentado traspasar las fronteras de la sombra; aunque penetrar su vida sea como hilar un collar de fuego.

La Sala Llauradó en esta reposición sigue siendo poco espacio cada noche para recibir a todos los que concurren a un encuentro con La Lupe. Muy significativa fue la exclamación de algunos presentes: “Bajó, la Yiyiyi bajó”. Ahora sólo queda la nostalgia y la complacencia de ver en escena a una actriz de la talla de Monse Duany regalándonos la vuelta de La Lupe. (con la colab. Reinaldo Cedeño)

martes, enero 15, 2008

Reino de los cocodrilos, La Boca

La Boca, en la Península de Zapata, en el extremo nordeste de Punta Hicacos, es un sitio muy especial, territorio donde se asienta la mayor población de cocodrilos en Cuba, porque allí se encuentra un criadero de estos animales en el que se concentran unos 10 mil ejemplares aproximadamente.

Esta instalación, creada en los primeros años de la Revolución cubana, fue construida para proteger a ese animal que corría el riesgo de extinción a causa de la caza indiscriminada a que había sido sometido por los hombres durante varias décadas del siglo pasado.

Allí, desde un rústico mirador se puede contemplar a los cocodrilos de todos los tamaños mientras dormitan en el fango. Es una vista muy impresionante que gusta bastante a los pequeños y de la que casi todos quieren llevar una fotografía como recuerdo.

En la Ciénaga existen en estado salvaje, dos especies de cocodrilo, el cocodrilo americano y el cocodrilo cubano, una especie endémica de Cuba, que en la actualidad sólo vive en la Península de Zapata y en la Ciénaga de Lanier, en la Isla de la Juventud, al sur de la Isla Grande.

Nos señalaba Roberto Ramos Targarona, más conocido por Toby, quién casi por más de un cuarto de siglo trabaja en el estudio y preservación de estos reptiles en el Criadero, que el cocodrilo cubano puede alcanzar hasta 4 metros de longitud, talla un poco inferior a la del mal llamado caimán americano. En el mundo existen 23 especies de Crocodílidos, de las que están presentes en Cuba tres, una de ellas, el caimán, fue introducida desde Colombia en el año1959 en la actual Isla de la Juventud.

Por su importancia, la especie cubana está protegida por las normas de la Convención Internacional para el Comercio de las Especies en Peligro de Extinción (CITES), organismo que clasifica a las especies atendiendo al grado de amenaza de extinción que sobre ellas exista.

En 1974 se inició la separación de esas especies confinadas en el Criadero de La Boca, esa acción permitió preservar las condiciones que identifican a cada grupo y salvaguardar a la especie cubana, una verdadera joya de la fauna de nuestro archipiélago.

En las últimas décadas se han realizado los estudios de las poblaciones silvestres de esos animales, y se ha logrado calcular la existencia en esta región natural de unos once mil ejemplares, lo que permite establecer estrategias precisas para su preservación.

Toby, el hombre más conocedor del fenómeno nos contó que estos trabajos se han realizado en un área de unos 300 kilómetros cuadrados, y se prevé extender esas pesquisas hacia nuevas zonas donde están creadas las condiciones de hábitat para la especie.

En La Boca también puede probarse la carne de cocodrilo que tiene, según se dice, propiedades afrodisíacas excepcionales. Acogedores restaurantes de la región permiten a sus comensales deleitarse con platos muy especiales a base de la codiciada carne.

viernes, enero 11, 2008

En Año Nuevo Shakespeare y sus Máscaras





El Ballet Nacional de Cuba ofreció su Gala por el aniversario 49 del Triunfo de la Revolución, en la sala García Lorca del Gran teatro de La Habana. En esta ocasión fueron anunciados los nombres de los artistas que serían incluidos en el libro de Honor del Gran Teatro de La Habana y se entregó el Premio Anual del Gran Teatro de La Habana.

Un vendedor de sueños nos lleva al mundo de la tragedia por medio de sus máscaras, símbolos de valores y pasiones. A partir de este precepto se teje la historia de Shakespeare y sus máscaras o Romeo y Julieta una las obras del Ballet Nacional de Cuba más aplaudidas en los últimos tiempos, con la actuación protagonista de los primeros bailarines Anette Delgado y Joel Carreño.

Con coreografía de la directora general de la compañía Alicia Alonso subió a la escena de la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana el pasado martes 1° de Enero y posteriormente las noches del jueves 3 y del viernes 4 además del sábado 5 y la y tarde del domingo seis.

La función del viernes 4 fue una Gala dedicada a los 280 años de la fundación de la Universidad de La Habana y los 85 años de la creación de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y a los 85 de la revista Alma Mater.

Esta vez el Gran Teatro de La Habana otorgó su Premio Anual al bailarín y coreógrafo ruso Vladimir Vasiliev y reconoció el espectáculo Vida al Sur de la bailaora española Cristina Hoyos.

Vasiliev, última leyenda viva de la Danza de la generación de Nureyev, actuó hace 40 años en ese mismo escenario por primera vez en la isla junto al Ballet Nacional.

También fueron destacadas Dos gardenias para ti, Ibrahim, en reconocimiento al 80 cumpleaños del fallecido Ibrahim Ferrer, y el recital poético Viajera peninsular, presentada durante la pasada edición de La huella de España, así como la reposición por el Ballet Nacional de Tema y Variaciones, de George Balanchine.

Monte Cabaniguán, el mayor refugio de fauna de Las Tunas

Aproximadamente a 60 kilómetros de la ciudad de Las Tunas, en el municipio de Jobabo, se encuentra el Monte Cabaniguán, lugar de extraordinaria belleza natural con halagada diversidad biológica por la amplia variedad de su flora y su fauna.

Abundan en su extensa sabana las copernicias o palmeras de guano y en el estero sus manglares sirven de hospedaje perfecto a iguanas, flamencos cateyes, pájaros carpinteros, garzas, cocos, sevillas, pelícanos, torcazas y un sinnúmero de animales pequeños, que van desde cangrejos hasta lagartijas, quienes disfrutan la vida silvestre lejos del alcance de los depredadores.

En las tranquilas aguas nadan los peces, mientras en las ramas de los árboles se aprecian a simple vista las iguanas que se esconden con disimulo al notar la presencia de alguien extraño.

Resulta fascinante penetrar en lancha por el cristalino canal a través del estero colmado de inmensos manglares.

Allí en el área protegida de unas 14 mil 500 hectáreas, radica el mayor refugio de fauna del cocodrilo americano o acutus, cuya población se ha ido recuperando notablemente en los últimos años hasta mantenerse estable.

Deslizándose por las quietas aguas interiores del estero se llega a la salida al Golfo de Guacanayabo, donde se encuentra la estación biológica Don Miguel Álvarez del Toro, la cual está dotada de equipamiento para la observación y estudio de las diferentes especies que habitan en el refugio de fauna del Monte Cabaniguán.

El cocodrilo acutus es el rey del humedal, un reptil que ha logrado sobrevivir a siglos de depredación humana y que constituye en la actualidad una de las más preciadas riquezas de la fauna oriental cubana, en la zona perteneciente al humedal Delta del Cauto, en Las Tunas.

El Monte Cabaniguán está considerado por los expertos como el principal reservorio del cocodrilo acutus o cocodrilo americano, en todo el mundo. Las lluvias favorecen las extensiones de sus humedales.

Los más de 26 mil ejemplares de cocodrilos existentes en este lugar son los más beneficiados con el crecimiento de las reservas de agua, donde crecen y se reproducen de manera silvestre, fácil y espontánea. Desde 1990, biólogos del territorio tunero y del país comprendieron el significado que tenía investigar las características evolutivas del cocodrilo en esta parte oriental.

Para la gran cantidad de aves que habitan en este paraíso natural resulta placentera la vida. No necesitan emigrar ni buscar alimentos en otros puntos de la geografía. El imponente verde que les ha regalado la naturaleza con la abundancia de precipitaciones les motiva a permanecer en el sitio.

El Monte Cabaniguán ha recibido importantes visitas de ecologistas y especialistas medio-ambientales de diferentes partes del mundo, y es visitado con regularidad por los especialistas de la Empresa Nacional de Flora y Fauna unido a científicos de disímiles países.

Cabaniguán es actualmente un sitio de privilegio, por esa bien conservada población de cocodrilos, bien estructurada, bien protegida, donde se han llegado a contar hasta 300 hembras poniendo.

Los especialistas mantienen activadas unas cámaras automáticas infrarrojas, para monitorear cada detalle de las etapas de nidificación y reproducción. Igualmente registran los niveles de la salinidad de las aguas. El área protegida, aún cuando resulta un sitio alejado de la vida humana, cuenta siempre con la visita de hombres diestros en el control biológico y empecinados en proteger una de las 23 especies de cocodrilos que existen en el mundo, dos de las cuales están registradas solamente en Cuba. Ese reptil milenario, habitaba en esas tierras a la llegada de Colón, en la zona del delta del Río Cauto, entre lo que hoy conforman las provincias de Las Tunas y Granma.

Se ha testimoniado que entre los años 30 y 40, del pasado siglo, llegaban hombres que los mataban para vender sus pieles haciendo de esto un medio de vida. Por esa razón estuvo al borde de desaparecer porque estos perseguían a las reproductoras de mayor talla.

Hubo también conductas funestas de personas que los cazaban a tiros por el puro placer de la aventura o para comer sus carnes.

De ahí que aplicar medidas de protección y poco a poco ir cambiando la percepción sobre la importancia de esta especie fue algo que llevó tiempo y así volver a restablecer la población. No ha sido tarea de un día. Se ha requerido de la fuerza y el corazón de hombres interesados en la defensa de nuestras riquezas y patrimonios naturales.

Cuando Miguel Alonso Tabet, especialista principal de la estación biológica Don Miguel Álvarez del Toro, comenzó a encontrar algunas respuestas a sus incógnitas, pensó que en lugar de acutus bien le vendría el nombre de cocodrilo astutus, por su habilidad para adaptarse a los cambios y a las agresiones del hombre.

A principio de los años 90 del pasado siglo Manuel Alonso Tabet, trabajaba con una docena de hombres, pero hoy su equipo es de apenas tres, encargados de manejar la fauna. “Todólogos” prefiere llamarlos, porque realizan todo lo necesario con alegría, en un medio agreste que sólo es posible enfrentar en colectivo y con el corazón.