
El
cabaret Nocturno de Holguín es el más grandes y famoso de la ciudad, el cual se ha convertido, sin lugar a dudas, en un obligado punto de visita para quien llegue a la ciudad de los parques.
Para aquellos que arriban a esta región oriental vale decirles que la fama del cabaret Nocturno ya está trascendiendo las fronteras del país, pues en varias ocasiones su oferta musical ha visitado otras naciones, para llevar lo más representativo de la cultura cubana y caribeña, según pudimos conocer en
nuestra noche de disfrute.Muy al estilo de Tropicana, el Nocturno cuenta con un variado elenco de artistas encargado de brindar un espectáculo donde el colorido, la danza y la canción convierten la fiesta en un verdadero carnaval del cual es imposible sustraerse. Si lo sabremos Andrea y yo que hasta subimos a la pista para bailar con los artistas.
Rodeado por una exuberante vegetación recrea la más novedosa concepción del show cubano conservando la magnificencia que caracterizó a aquellos de los años 50, con mucho colorido y dinámicos bailarines en un amplio escenario.
Pienso que el espectáculo que ofrece el Nocturno constituye una muestra excepcional del carácter de los pobladores de este territorio del oriente cubano.
Cada noche el lugar se constituye en un verdadero complejo de la alegría y la distracción, válido para el intercambio relajado y la celebración de los más diversos festejos, como fue nuestro caso: celebrando con los colegas de la UPEC de aquella ciudad, siempre marcados por el inconfundible sello del Caribe.Para nosotros fue cautivante toda aquella escenografía, donde la vegetación tropical se conjuga con un hermoso juego de luces, que por momentos adquieren un aspecto mágico con las coristas bajando, adornadas de múltiples colores, por unas escaleras que parecen descender del cielo. Y más atractivo nos pareció el platillo volador que da inicio a la discotheque y el bailable de la noche.
Los servicios de coctelería y la comida completan y responden a las aspiraciones de los más exigentes. El Nocturno es el sitio ideal para una noche inolvidable en Holguín.











































Realmente extraordinario, y no abuso de adjetivación, fue el concierto ofrecido anoche miércoles 1 de febrero titulado “De bach a Mozart” en la Iglesia de Paula. Los solistas Kathleen MacIntosh y Stephen Redfield tuvieron a su cargo el mayor peso de la presentación. Interpretaron La Sonata Huictieme (2da parte) para violín con bajo continuo, de Jean Fery Rebel, así como la Sonata Op. 3, No.4 en Do mayor para Clave con violín acompañamiento de Jean Joseph Cassamea de Mondoville, y obras de Johann Sebastián Bach y Wolfgang Amadeus Mozart.

Antiguamente fue una zona llena de furnias de canteras de piedras que alcanzara su máximo esplendor arquitectónico, urbanístico y cultural en las décadas del 40 y el 50 del ya pasado siglo XX. Desde entonces, devino espacio diverso de confluencia social, dominada por la existencia de hoteles, clubes, restaurantes, galerías de artes, tiendas, salas de cine y teatro y hasta estudios de Radio y TV.


